Cómo funciona
Dos especies que conviven muy de cerca se cambian la una a la otra. Un rasgo nuevo en la primera altera la vida de la segunda. La segunda cambia, y ese cambio vuelve a afectar a la primera. Se parece a un peloteo de ping-pong, donde cada golpe solo se entiende por el golpe anterior del otro jugador.
Ese ir y venir entre dos especies es la coevolución. No cambia un solo animal o planta: cambia la especie entera, poco a poco, y la sucesión completa puede llevar muchas generaciones.
Una parte de lo que decide quién deja más crías es la otra especie, igual que podría serlo el frío o la sequía. Los individuos que sobreviven y se reproducen mejor dejan más descendientes, y sus rasgos se vuelven comunes. Ese filtro es la selección natural, el motor de la coevolución.
El peloteo se da entre enemigos y entre socios. Enemigos son un depredador y su presa, como un lince y un conejo, o un parásito y el ser vivo a cuya costa vive, como una garrapata y un perro. Entre socios, las dos especies sacan algo de la relación, y eso recibe el nombre de mutualismo. En el ping-pong equivale a dos jugadores que procuran mantener la bola en juego.
Una planta con flores y el animal que lleva su polen de una flor a otra, el polinizador, pueden ser socios de ese tipo.
Entre enemigos, cada mejora de ataque provoca una mejora de defensa, y esa sucesión se conoce como carrera de armamentos. Un experimento con bacterias y el virus que las ataca lo muestra: primero aparecen bacterias a las que el virus ya no consigue infectar y, después, virus con una manera nueva de infectarlas.
Esa subida puede frenarse, porque defenderse cuesta. Pasa como con un candado muy grueso para la bicicleta: protege, pero hay que cargar con él en cada trayecto. En ese experimento, con una sola bacteria y su virus, la subida se frenó tras unas 250 generaciones.
Después quedó un vaivén. El virus infectaba a las bacterias más abundantes, y las resistentes, que eran raras, salían ganando.
Para hablar de coevolución tiene que verse el cambio en los dos lados. Si solo ha cambiado una especie, hay adaptación a la otra y nada más.