Cómo funciona
Darwin y Wallace razonaron a partir de tres hechos. El primero: las características de los organismos se heredan, es decir, pasan de padres a hijos. El segundo: nacen más descendientes de los que logran sobrevivir, porque los recursos para vivir y reproducirse son limitados. Ambos tomaron esta idea de un ensayo del economista Thomas Malthus, que la había aplicado a las poblaciones humanas. El tercero: los descendientes difieren entre sí, y esas diferencias también se heredan.
De ahí se sigue una consecuencia. Los individuos cuyos rasgos heredados les permiten competir mejor por lo escaso sobreviven más y tienen más hijos. Esos rasgos quedan mejor representados en la generación siguiente, un resultado que Darwin llamó «descendencia con modificación».
Sin variación no hay nada que seleccionar. Además, la variación tiene que tener base genética. Una persona puede ser más alta que otra por haberse alimentado mejor, no por llevar otros genes, y esa diferencia no se transmite.
La diversidad genética viene de dos fuentes principales. Una es la mutación, un cambio en el ADN y origen último de cualquier variante nueva de un gen (cada variante se llama alelo). Una mutación puede reducir la capacidad de un organismo para sobrevivir y dejar descendencia, puede aumentarla o puede no tener efecto alguno; estas últimas se llaman mutaciones neutras. La otra fuente es la reproducción sexual, que mezcla los alelos de dos progenitores y da a cada hijo una combinación única.
El término que mide el resultado es la aptitud biológica (en inglés, fitness): la contribución de un individuo a los genes de la siguiente generación. Lo que cuenta es la aptitud relativa, la comparación con los demás miembros de la población, no un valor absoluto. La selección actúa sobre el organismo entero, no sobre un alelo suelto.
Que un rasgo sea ventajoso depende de las condiciones del momento. Si cambian, la ventaja puede invertirse.
Según cómo opere, la selección tiene efectos distintos sobre la variación. La estabilizadora favorece el fenotipo medio (fenotipo es el conjunto de rasgos observables de un ser vivo) y elimina los extremos, de modo que la variabilidad genética disminuye. La direccional favorece uno de los extremos cuando el ambiente cambia y desplaza a la población hacia él. La disruptiva favorece dos o más fenotipos extremos y penaliza los intermedios, con lo que la variabilidad aumenta.