Miescher saca del pus una sustancia nueva: la nucleína

En 1869 se sabía que cada célula lleva dentro un corpúsculo, el núcleo, pero nadie había averiguado en serio de qué está hecho. Friedrich Miescher, un suizo recién licenciado, lo buscó en Tubinga, en el pus de los vendajes de una clínica. De los núcleos sacó una sustancia que no se parecía a ninguna conocida y la llamó nucleína. Hoy se sabe que era sobre todo ADN, el material de la herencia: lo que hace que los hijos se parezcan a sus padres.

Un vendaje de lino arrugado sobre un banco de piedra, junto a un embudo de vidrio con una pequeña masa gris en el filtro.
Ilustración. Un vendaje y la masa gris de núcleos recogida en el filtro, como la describió Miescher; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

Los vendajes llegaban cada día de la clínica de cirugía de Tubinga. Venían de heridas de operaciones y traían el pus empapado en algodón. Miescher solo usaba los frescos. Los que olían o parecían estropeados se tiraban. Pus había poco, a menudo cantidades mínimas.

Los quería porque el pus está lleno de células. Buscaba averiguar de qué están hechas, y el pus le pareció el material más a mano. Trabajaba en el castillo de la ciudad, en el laboratorio de Felix Hoppe-Seyler, un pionero de la química de los seres vivos.

Lavaba los vendajes con agua y una sal muy rebajada. Las células caían al fondo del recipiente. Allí quedaba un poso hecho solo de células. Con ese material delante, escribió, tocaba preguntarse en serio de qué está hecho el núcleo.

Faltaba quedarse con los núcleos y quitar todo lo demás. Miescher los quería solos, sin restos de la célula pegados. Lo consiguió con un extracto de estómago de cerdo. Ese jugo hizo con las células lo que el estómago hace con la comida. Deshizo el cuerpo de cada una y dejó el núcleo entero. En el fondo quedaron núcleos sueltos, tantos como quisiera.

Los recogió en un filtro. Eran, en sus palabras, una «masa gris como arcilla». Disolvió esa masa y le echó ácido. Aparecieron unos copos que se fueron al fondo. Esos copos eran lo que había dentro de los núcleos.

Miescher los analizó. Tenían mucho fósforo y mucho nitrógeno, dos elementos químicos. Escribió que aquello no se parecía a ningún grupo de sustancias conocido. Por esas cantidades, tampoco podía ser una mezcla de dos ya conocidas. Era, por tanto, una sustancia nueva. La llamó nucleína, porque suponía que venía del núcleo.

El descubrimiento

Qué
Una sustancia nueva, rica en fósforo, sacada de los núcleos de las células del pus
Quién
Friedrich Miescher, de Basilea, recién licenciado
Cuándo
1869
Dónde
Tubinga, laboratorio de Hoppe-Seyler en el castillo
Con qué
Vendajes con pus, extracto de estómago de cerdo para dejar los núcleos solos y análisis químico
Dónde quedó escrito
«Sobre la composición química de las células del pus», impresa en alemán en 1871

Qué se creía

El núcleo se había visto mucho antes, pero su química no se había investigado en serio. Faltaba con qué hacerlo: núcleos iguales y en cantidad.

El pus tampoco se miraba así. Hasta hacía poco se analizaba casi solo como un líquido de enfermedad. Empezaba entonces a estudiarse también el interior de sus células. El núcleo interesaba cada vez más. Un libro de aquellos años sugería que guardaba lo responsable de los rasgos que se heredan.

Por qué importa

Lo que Miescher sacó de los vendajes era ADN, y fue la primera vez que alguien lo tuvo separado. Estaba impuro, porque llevaba pegadas proteínas, otras sustancias de la célula. Nucleína y ADN no son dos cosas distintas. Nucleína es el nombre que él dio a su muestra; ADN, el que hoy tiene la parte principal de ella.

Quedó resuelto que del núcleo sale una sustancia propia, distinta de las conocidas. Para qué sirve quedó sin resolver. Leerla como ADN es cosa de mucho después. Miescher esperaba, escribió, «una familia entera» de sustancias con fósforo, tan importante como la de las proteínas.

El hallazgo despertó atención y críticas. Otros investigadores respondieron mejorando la manera de purificar la sustancia. Su importancia siguió sin entenderse durante décadas. El interés se apagó y no volvió hasta los años treinta del siglo XX. Con el tiempo, los resultados de Miescher quedaron como la base de todo el trabajo posterior sobre la química del núcleo.

Quién era

Friedrich Miescher era de Basilea, en Suiza, y fue a Tubinga para aprender con Hoppe-Seyler. Probó primero con otras células y no logró separarlas. Entonces pasó a los vendajes.

Con el pus no siguió. De vuelta en Basilea, a orillas del Rin, tenía salmón en abundancia. La cabeza del espermatozoide de ese pez, su célula reproductora, es casi toda núcleo. Trabajó con ese material buena parte de los 21 años que le quedaban de vida, sin darlo por terminado. El calor lo estropeaba, así que lo hacía en invierno, de noche y con las ventanas abiertas.

Qué se sabe hoy

El ADN está en el núcleo de las células. Es el material de la herencia de los seres vivos: lo que pasa de padres a hijos. La parte principal de la nucleína era eso, con proteínas mezcladas.

A comienzos del siglo XX ya estaba claro que el ADN forma parte de unos cuerpos del núcleo, los cromosomas. A mediados de ese siglo se propuso qué forma tiene.

Lo que se discute

Miescher hizo el hallazgo en 1869 y el trabajo se imprimió en 1871. El motivo de esa espera no está claro.

Un estudio moderno señala que a Miescher le interesaba más cómo funciona la célula que la herencia. En su texto veía en la nucleína el papel principal del fósforo en los seres vivos.

Antes y después

  1. 1868Miescher llega en otoño al laboratorio de Hoppe-Seyler, en el castillo de Tubinga.
  2. 1869Aísla los núcleos de las células del pus y, de ellos, la nucleína.
  3. 1874Primer estudio de Miescher sobre el esperma de salmón, ya en Basilea.
  4. 1953Watson y Crick proponen en Cambridge la forma del ADN, la doble hélice.

Fuentes

  1. Miescher F. Ueber die chemische Zusammensetzung der Eiterzellen [Internet]. Internet Archive; 1871 [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://archive.org/details/medicinischchemi00hopp
  2. Ball CM, Featherstone PJ. The history of protamine. Anaesthesia and Intensive Care. 2026. doi:10.1177/0310057x261429114 PMID: 42116684
  3. Ciurea AV, Glavan LA, Costin HP, Covache-Busuioc RA, Brehar FM. Celebrating 70 years of DNA discovery: exploring the Blueprint of Life. Journal of Medicine and Life. 2024. doi:10.25122/jml-2024-1007 PMID: 39071515
  4. Stedman E. The Chemistry of Cell Nuclei [Internet]. Edinburgh Medical Journal; 1944 [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://europepmc.org/article/PMC/PMC5286644

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