Cajal ve que las células nerviosas se tocan sin fundirse

Santiago Ramón y Cajal vio en 1888 que las células nerviosas, las que reciben y transmiten el impulso nervioso, son piezas separadas. Las ramas de una tocan a la siguiente, pero no se sueldan a ella. Cada una de esas células se llama hoy neurona.

Un portaobjetos con un corte de tejido en el que unas pocas células oscuras y ramificadas rodean con sus fibras a otra célula.
Ilustración. Un corte de cerebelo teñido con plata, como los que estudió Cajal; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

Cajal tenía delante cortes del cerebelo de aves, jóvenes y adultas. El cerebelo es una parte del encéfalo. Los cortes estaban preparados con el método de Golgi, que lleva el nombre de su autor.

Ese método usa una sal de plata. Tiñe de negro unas pocas células nerviosas y deja el resto claro. Por eso cada célula teñida se puede seguir entera, desde el cuerpo hasta la última rama.

El propio Cajal contó lo que se ve al microscopio. Sobre un fondo amarillo y translúcido aparecen unos hilos negros, escasos, y unos cuerpos negros con forma de triángulo, de estrella o de huso. Escribió que parecían dibujos de tinta china sobre papel japonés transparente. Con los tintes habituales, añadió, el mismo tejido era una maraña en la que el ojo se perdía.

En el cerebelo de las aves siguió una célula pequeña, con forma de estrella. De su cuerpo salía una prolongación larga, la fibra que hoy se llama axón. La fibra avanzaba y soltaba ramas hacia abajo. Cada rama terminaba en un fleco, una especie de borla.

Las borlas se pegaban al cuerpo de otra célula del cerebelo y lo envolvían. Cajal comparó ese envoltorio con una cesta. Ninguna rama se soldaba con la célula que rodeaba ni con las ramas de otras células. Acababan libres, aplicadas al cuerpo de la vecina y a sus ramas cortas, las que hoy se llaman dendritas.

En su artículo de aquel año sobre los centros nerviosos de las aves dejó escrita la idea de fondo. Cada célula nerviosa, vino a decir, es un cantón: un territorio que funciona con plena autonomía.

Cajal aplicó el mismo método a embriones de ave y de mamífero, y explicó por qué. En el embrión, la fibra larga todavía no tiene la envoltura que la recubre más tarde y que estorba al tinte. Las células, además, salen enteras en cada corte. En el animal adulto las ramas son tan largas que casi siempre quedan partidas.

Llevaba dos años de tanteos, repitiendo lo que otros autores habían visto. Según sus memorias, la idea nueva le llegó de repente, como una revelación.

El descubrimiento

Qué
Las ramas finales de una célula nerviosa acaban libres: tocan a otra célula, pero no se sueldan a ella
Quién
Santiago Ramón y Cajal
Cuándo
1888
Dónde
No consta; Cajal vivía entonces en Barcelona
Con qué
Método de Golgi, una tinción con plata, retocado por él; cortes del cerebelo de aves jóvenes y adultas
Dónde quedó escrito
Artículo de 1888 sobre los centros nerviosos de las aves, en una revista fundada por él

Qué se creía

Antes del método de Golgi se sabía muy poco de cómo era el tejido nervioso visto al microscopio. La idea dominante era la de una red. Las fibras nerviosas, se pensaba, se fundían unas con otras, y la señal corría por esa malla continua.

Golgi también defendía una red, formada por las ramificaciones de las fibras nerviosas. Un año antes de 1888, dos autores habían apuntado que esas ramas podían acabar libres. Según Cajal, lo dijeron con reservas, porque faltaban observaciones precisas.

Por qué importa

Si las células nerviosas solo se tocan, el impulso tiene que pasar de una a otra en cada contacto. Esa fue la consecuencia que sacó Cajal. En una red continua no hacía falta ese paso.

Quedaba saber por dónde va el impulso dentro de cada célula. Cajal lo planteó con una comparación: o se reparte en todas direcciones, como el sonido, o va siempre en un sentido, como el agua en un molino. Tres años después propuso lo segundo. El impulso entra por las ramas cortas y el cuerpo y sale por la fibra larga.

Los especialistas recibieron aquellas observaciones con gran escepticismo. Al año siguiente, Cajal llevó sus preparaciones a un congreso de anatomistas en Berlín. Allí se las enseñó al microscopio a Kölliker, uno de los científicos más influyentes de la época. Pocos meses después, Kölliker había comprobado los hechos y los difundía en Alemania.

Otros investigadores los confirmaron también, aunque la red conservó defensores durante décadas. Nueve años después de las aves, el fisiólogo Charles Sherrington puso nombre al contacto entre dos células nerviosas: sinapsis.

Quién era

Cajal había nacido en Petilla de Aragón, en Navarra. En 1888 vivía en Barcelona con su mujer y cinco hijos pequeños.

Un año antes, en Madrid, un psiquiatra interesado en el estudio de los tejidos le había enseñado preparaciones logradas con el método de Golgi. Cajal empezó entonces a usarlo.

Para dar a conocer lo que veía fundó una revista. Su mujer prescindió de la criada, porque la publicación se llevaba los ingresos de la casa. Solo se imprimieron unos 60 ejemplares, casi todos para científicos extranjeros. Los artículos y las láminas los hizo él.

Sin aquel año, dejó escrito, se habría quedado en un trabajador de detalles en una universidad de provincias. Años más tarde compartió el premio Nobel con Golgi.

Qué se sabe hoy

En los años cincuenta del siglo XX llegó un tipo nuevo de microscopio, el electrónico. Con él se confirmó que las dos células están separadas. Entre ellas queda un espacio de 10 a 20 millonésimas de milímetro.

La célula nerviosa se llama hoy neurona. Se describe con tres partes. El cuerpo y las ramas cortas reciben el impulso, la fibra larga lo emite y sus ramas finales lo reparten.

Lo que se discute

El relato del hallazgo procede de las memorias de Cajal, escritas casi treinta años después. Allí cuenta que Golgi ya había aplicado su método a embriones, aunque sin insistir, y que él lo supo más tarde.

Tampoco hay acuerdo sobre cómo conoció el método. Una versión dice que ya lo conocía y lo había juzgado inútil. Otra, que lo descubrió en Madrid.

El contacto no se dio por regla universal. Al proponer la palabra sinapsis, Sherrington advirtió que en algunos invertebrados muchas células nerviosas parecen continuas entre sí.

Antes y después

  1. 1873Golgi publica la «reacción negra», el método que tiñe con plata unas pocas células nerviosas.
  2. 1887Luis Simarro enseña a Cajal en Madrid preparaciones logradas con el método de Golgi.
  3. 1888En mayo sale el primer número de la revista de Cajal, con el artículo sobre las aves.
  4. 1889Cajal muestra sus preparaciones en un congreso en Berlín; Kölliker confirma los hechos meses después.
  5. 1897Sherrington propone el término «sinapsis» para el contacto entre dos células nerviosas.
  6. Años 1950El microscopio electrónico confirma que entre las dos células queda un espacio.

Fuentes

  1. Ramón y Cajal S. Recuerdos de mi vida, tomo II: Historia de mi labor científica (capítulos V y VI, pasaje de 1888: del «Volviendo al relato de mis trabajos» hasta el arranque de «Retina») [Internet]. Internet Archive; 1917 [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://archive.org/details/recuerdosdemivid02ramuoft
  2. DeFelipe J. Cajal and the discovery of the Golgi method: a neuroanatomist's dream. Anatomical Science International. 2025. doi:10.1007/s12565-025-00840-7 PMID: 40323529
  3. Rozo JA, Martínez-Gallego I, Rodríguez-Moreno A. Cajal, the neuronal theory and the idea of brain plasticity. Frontiers in Neuroanatomy. 2024. doi:10.3389/fnana.2024.1331666 PMID: 38440067

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