Cómo funciona
Una célula humana es como un sobre con 46 cromos: el sobre es la célula y cada cromo, un cromosoma, una pieza donde se guardan las instrucciones heredadas, hecha de ADN. Los cromos van numerados. Hay 22 números y cada uno aparece dos veces, porque un cromo vino de la madre y el otro, del padre. Los dos cromos de un mismo número son los cromosomas homólogos. La pareja que falta para llegar a 46 es la de los cromosomas sexuales: dos X en las mujeres, una X y una Y en los varones.
Antes de dividirse, el sobre saca una copia de cada cromo. Las dos copias quedan pegadas, como sujetas con un clip, y se llaman cromátidas hermanas. Al dividirse, la célula reparte los cromos entre sobres nuevos.
En la mitosis, la división de las células corrientes del cuerpo, los cromos se ponen en fila en el centro del sobre. Cada uno va por su cuenta: el de la madre y el del padre de un mismo número no se buscan. Después se suelta el clip. Las dos copias van a extremos opuestos y salen dos sobres, cada uno con todos sus números.
La meiosis empieza igual, con una copia de cada cromo, pero después reparte dos veces seguidas. Entre un reparto y otro no se copia nada. Por eso de una célula salen cuatro sobres nuevos, cada uno con la mitad de los cromos. Una célula con las dos colecciones, la de la madre y la del padre, es diploide; una con una sola, haploide.
En el varón, los cuatro sobres serán espermatozoides. En la mujer, un sobre se queda casi todo el contenido y será el óvulo. Los otros, muy pequeños, no se fecundan.
En el primer reparto, llamado meiosis I, los dos cromos de cada número se buscan y se quedan unidos por parejas durante una fase muy larga. Luego la pareja se separa: un cromo va a un sobre y el otro al otro, cada uno todavía con su copia pegada.
El segundo reparto, la meiosis II, funciona como el de la mitosis: se suelta el clip y se separan las dos copias de cada cromo, así que los dos sobres pasan a ser cuatro.
Esos cuatro sobres llevan mezclas nuevas por dos motivos. Mientras forman pareja, una copia del cromo de la madre y otra del padre se cortan a propósito y se cambian uno o varios trozos. Quedan cromos nuevos, con una parte de la madre y otra del padre, y las dos copias de cada cromo ya no son del todo iguales. Ese cambio se llama entrecruzamiento.
El segundo motivo es el azar. Cada número se reparte sin depender de los demás, así que el cromo 1 de la madre puede acabar en un sobre con el 2 del padre.
Al unirse un óvulo y un espermatozoide, un sobre de la madre y otro del padre se juntan en uno con las dos colecciones. La meiosis, al dejar la mitad en cada sobre, compensa esa unión.