Cómo funciona
El agua absorbe la luz, incluso cuando está perfectamente limpia. A cierta profundidad el sol ya no llega, y eso ordena toda la vida marina. La capa que recibe luz se llama zona fótica y alcanza unos 200 metros. Por debajo está la zona afótica, sin luz suficiente para la fotosíntesis, el proceso con el que algas y plantas fabrican su alimento a partir de la luz. La mayor parte del océano es afótica. La parte más honda conocida, el Challenger Deep, en la fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental, mide unos 11.000 metros, y la profundidad media del océano ronda los 4.267.
Otra división mira el espacio. Toda el agua abierta forma el dominio pelágico. El fondo, desde la orilla hasta lo más hondo, es el dominio bentónico. Dentro de ellos se distinguen franjas, de la costa hacia mar adentro.
La zona intermareal queda entre la marea alta y la baja. Unas veces está cubierta de agua y otras al aire, y las olas la golpean sin pausa. Por eso allí viven animales protegidos contra la desecación, es decir, contra secarse, como los cangrejos de orilla, con un exoesqueleto (una cubierta externa dura) resistente. Apenas arraigan algas o plantas, porque el sustrato de arena, barro o roca se mueve de continuo.
La zona nerítica llega desde la intermareal hasta unos 200 metros, hasta el borde de la plataforma continental, la franja de tierra sumergida que prolonga cada continente. Tiene luz, agua bien oxigenada y temperatura estable. Es la parte del océano con mayor productividad y biodiversidad. El fitoplancton, organismos microscópicos que fotosintetizan y flotan a la deriva, es la base de todo. Lo comen el zooplancton (plancton animal), pequeños peces y gambas, que a su vez alimentan a la mayoría de las pesquerías del mundo.
Más allá se extiende la zona oceánica, el mar abierto. Allí abundan el plancton y animales grandes como ballenas y delfines, pero los nutrientes escasean. Cuando mueren los organismos, sus cuerpos caen al fondo y la mayor parte del océano no tiene un mecanismo que los devuelva a la superficie. Una excepción son las grandes surgencias, corrientes que suben agua profunda, como las de la corriente de Humboldt, frente a la costa occidental de Sudamérica.
Ese material que cae enriquece el fondo. El dominio bentónico alberga hongos, esponjas, anémonas, gusanos marinos, estrellas de mar, peces y bacterias. Más abajo, a 4.000 metros o más, está la zona abisal: muy fría, con presión muy alta y poco o ningún oxígeno. No hay plantas, pero sí invertebrados y peces. Cerca de las fuentes hidrotermales, grietas del fondo que expulsan sulfuro de hidrógeno y otros minerales, las bacterias quimiosintéticas aprovechan esas sustancias como fuente de energía y sostienen la cadena alimentaria. Quimiosíntesis es, simplemente, fabricar materia orgánica con energía química en lugar de luz.