Von Frisch descifra el baile con que las abejas señalan el alimento

Una abeja baila en la colmena y las demás vuelan hasta una comida que no han visto. Faltaba saber qué les decía con ese baile. Karl von Frisch comprobó que indica a qué distancia está el alimento. Uno de los dos bailes dice además hacia dónde volar, con el sol como referencia.

Una abeja sobre un panal vertical y, apoyados en el marco de madera, un reloj de bolsillo y un transportador.
Ilustración. Una abeja en el panal y los dos instrumentos con que von Frisch medía los bailes, el reloj y el transportador; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

Dentro de la colmena no hay luz. Los panales, las láminas de celdillas, cuelgan derechos como una pared. Sobre uno de ellos, la abeja que vuelve con alimento se pone a bailar. Otras abejas la siguen de cerca.

A veces da vueltas en círculo: es el baile circular, el que hace cuando el alimento está cerca. Otras veces avanza en línea recta agitando a los lados el abdomen, la parte trasera del cuerpo. Luego gira, regresa al punto de partida y empieza de nuevo. Suele regresar una vez por la derecha y la siguiente por la izquierda. Es el baile de meneo, el que hace cuando el alimento está lejos.

Hacia 1944, Ruth Beutler, ayudante de Karl von Frisch desde hacía muchos años, quería trabajar con abejas muy lejos de la colmena. Alejar poco a poco el plato con agua azucarada llevaba tiempo. Él le propuso un atajo, que después contó sin detalle. Parece que sugirió acostumbrar a las abejas a un plato con aroma junto a la colmena y llevarlo de golpe lejos.

Las abejas que conocían el plato avisarían a otras, y estas debían presentarse pronto en el sitio lejano. Von Frisch creía entonces que el baile no informaba de la distancia. Las avisadas saldrían a buscar el olor y acabarían dando con el plato. No aparecieron.

Él escribió que aquel fallo «y otras experiencias» le hicieron sospechar que las abejas se comunican la distancia. Había estado a punto de perder su puesto en la Alemania nazi cuando, en el verano de 1944, empezó a revisar los bailes en Brunnwinkl, su finca de campo.

En sus estudios de los bailes medía con un reloj cuánto duraba cada vuelta, por lo común entera: tramo recto más regreso. Con un transportador, el instrumento que mide ángulos, veía hacia dónde apuntaba el tramo recto.

Los dos bailes no anunciaban dos alimentos distintos. Anunciaban lo lejos que estaba la comida: cuanto más lejos, más tardaba la abeja en cada vuelta.

El baile de meneo daba además la dirección. Si la abeja corría hacia arriba, el alimento estaba en la dirección del sol. Por ejemplo, un tramo inclinado 40 grados a la derecha de la vertical señalaba alimento 40 grados a la derecha del sol.

El descubrimiento

Qué
Los bailes de las abejas melíferas indican a qué distancia está el alimento y, el de meneo, en qué dirección
Quién
Karl von Frisch, a partir de una observación de su ayudante Ruth Beutler
Cuándo
Hacia 1944
Dónde
La revisión empezó en Brunnwinkl, su finca de campo
Con qué
Un plato con azúcar y aroma; en sus estudios de los bailes, un reloj y un transportador
Dónde quedó escrito
Estudio publicado en la Österreichische Zoologische Zeitschrift (1946)

Qué se creía

Unos veinte años antes, el propio von Frisch había publicado otra explicación. La abeja que encontraba néctar rico avisaba con el baile circular. La que traía polen hacía el de meneo, y el alimento lo señalaba el olor del polen de sus patas traseras. Ningún baile decía, según esa idea, a qué distancia estaba la comida.

Casi nadie discutió esa explicación hasta la observación de Beutler. Él mismo explicó después el error. Siempre había puesto el agua azucarada cerca de la colmena, y las abejas con polen solían llegar de más lejos.

Por qué importa

Las abejas se dicen unas a otras, bailando, a qué distancia está la comida y hacia dónde. Quedó resuelto qué anuncian los dos bailes: dónde está el alimento, y no de qué clase es.

Von Frisch publicó el resultado en la Österreichische Zoologische Zeitschrift, una revista de zoología. Aquel estudio fijó su fama como descubridor del «lenguaje de baile» de las abejas.

Quedaba por probar que las abejas que siguen el baile usan de verdad lo que indica. Costó, porque entonces no había métodos para descartar que las guiara el olor.

Una lectura moderna describe el baile como una ruta de vuelo dicha con símbolos. Viene a ser como indicar un camino a quien no lo conoce: tanto trecho, con el sol a la derecha. Añade que no se conoce nada igual en ningún otro animal, fuera del ser humano.

Una persona que mira bailar a una abeja melífera puede deducir en qué dirección está el alimento. Descifrar bailes sirve hoy para averiguar dónde recogen su comida las abejas de una colmena.

Quién era

Karl von Frisch trabajaba en el instituto de zoología de Múnich. En 1936, dos ayudantes del instituto declararon tener información de que al menos uno de sus abuelos era judío. Cinco años después, un ministro del gobierno nazi comunicó que pensaba jubilarlo a la fuerza.

Ese mismo año, los encargados de combatir una enfermedad de las abejas lo eligieron para coordinar el trabajo científico. La enfermedad había matado cientos de miles de colonias, es decir, de colmenas enteras. Aquel encargo lo protegió de la jubilación forzosa.

En julio de 1944, las bombas alcanzaron su casa y el instituto. Después pasó en Brunnwinkl la mayor parte del tiempo.

Qué se sabe hoy

Las abejas que siguen un baile vuelan según lo que indica: hoy está bien documentado. La distancia va en lo que dura el meneo, más largo cuanto más lejos está el alimento. La abeja la mide con la vista, por cómo se mueve ante ella lo que ve mientras vuela. Para orientarse usa el sol o la luz del cielo.

Lo que se discute

Se discute cuánto debe el hallazgo a Ruth Beutler. Un ensayo sostuvo que ella hacía el trabajo de campo y que von Frisch usó sus ideas. Un estudio moderno responde que él mismo hizo cientos de experimentos de campo y que ella probablemente adelantó la revisión.

Hay además pruebas de que los bailes circulares también llevan meneo e informan de distancia y dirección. Quizá no sean dos bailes, sino los dos extremos de uno solo que cambia con la distancia.

Antes y después

  1. 1923Von Frisch publica que el baile circular anuncia néctar y el de meneo, polen.
  2. 1941Un ministro comunica que piensa jubilarlo; un grupo contra una enfermedad de abejas lo elige coordinador.
  3. Hacia 1944Una prueba fallida de Beutler con un plato lejano lleva a von Frisch a revisar los bailes.
  4. 1944Empieza en verano la revisión en Brunnwinkl; tras los bombardeos de julio pasa allí casi todo el tiempo.
  5. 1946Von Frisch publica el estudio: los bailes indican la distancia y, el de meneo, también la dirección.

Fuentes

  1. Zupanc GKH. Ruth Beutler: the woman behind Karl von Frisch. Journal of comparative physiology. A, Neuroethology, sensory, neural, and behavioral physiology. 2024. doi:10.1007/s00359-023-01622-0 PMID: 37160433
  2. Couvillon MJ, Riddell Pearce FC, Harris-Jones EL, Kuepfer AM, Mackenzie-Smith SJ, Rozario LA, et al. Intra-dance variation among waggle runs and the design of efficient protocols for honey bee dance decoding. Biology Open. 2012. doi:10.1242/bio.20121099 PMID: 23213438
  3. Menzel R. The Waggle Dance as an Intended Flight: A Cognitive Perspective. Insects. 2019. doi:10.3390/insects10120424 PMID: 31775270
  4. Kohl PL, Rutschmann B. Honey bees communicate distance via non-linear waggle duration functions. PeerJ. 2021. doi:10.7717/peerj.11187 PMID: 33868825

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