Linneo populariza el nombre de dos palabras para las especies

El nombre de una planta o de un animal era una frase en latín que además lo describía. Faltaba una manera corta de llamar a cada especie sin tener que describirla. Carlos Linneo popularizó la de dos palabras, como Homo sapiens. No la inventó. La puso junto a la frase larga, que siguió sirviendo para describir.

Un merlán, un pez de mar pequeño y alargado, sobre una mesa de madera, junto a dos etiquetas de papel en blanco: una tira muy larga y otra corta.
Ilustración. Un merlán con dos etiquetas, la larga del nombre en forma de frase y la corta del nombre de dos palabras; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

En 1738, un merlán tenía por nombre catorce palabras. Es el pez que los ingleses llaman «whiting». El nombre se lo dio un autor llamado Artedi, en latín.

Decía así, trozo a trozo. Gadus: el grupo de peces al que pertenece. Dorso tripterygio: tres aletas en el lomo. Ore cirrato: barbillas en la boca. Longitudine ad latitudinem tripla: tres veces más largo que ancho. Y cuatro palabras más para un detalle de los huesecillos de una aleta.

Para escribir ese nombre había que mirar el pez entero. Había que contarle las aletas, mirarle la boca y medirlo de largo y de ancho. El nombre y la descripción eran la misma cosa.

Hoy ese pez se llama Merlangius merlangus. Son dos palabras. Ninguna dice cuántas aletas tiene ni cuánto mide.

Carlos Linneo trabajaba con plantas, no con peces. Las plantas se nombraban igual que aquel merlán: con una frase en latín. Linneo preparaba un catálogo de las plantas del mundo y tenía que anotar cada una con su nombre.

En sus reglas para nombrar, la frase se queda. Sirve para separar una planta de las que más se le parecen. Esas plantas parecidas forman un grupo, que se llama género, y el nombre del género va delante de la frase.

Aparte de la frase, las reglas admiten una sola palabra para cada especie. Dicen que se toma «de cualquier circunstancia notable». Dicen también que conviene usarla porque es breve. Para elegirla, añaden, «no hay hasta ahora reglas fijas».

Esa palabra se escribe detrás de la del género. Las dos juntas hacen el nombre de dos palabras. La frase larga sigue al lado y describe.

El trabajo quedó repartido. Dos palabras bastan para llamar a la especie y la frase dice cómo es. El catálogo, Species plantarum, se publicó en 1753.

El descubrimiento

Qué
Un nombre de dos palabras para llamar a cada especie, que acompaña a la frase que la describe y no tiene que describir
Quién
Carlos Linneo, profesor de medicina y botánica
Cuándo
1753
Dónde
No consta
Con qué
Reglas para formar los nombres y un catálogo preparado en hojas sueltas, con un cuadernillo por género
Dónde quedó escrito
Species plantarum, su obra mayor: un catálogo de las plantas del mundo

Qué se creía

El nombre de una planta era a la vez su etiqueta y su descripción. Se escribía en latín y casi siempre era una frase larga. Con ella se nombraba la planta y se la separaba de sus parientes.

Eso funcionaba mientras las plantas conocidas eran pocas. Cuantas más especies parecidas entraban en las listas, más palabras hacían falta para distinguirlas. Cada planta nueva podía obligar a alargar y a revisar los nombres de las que ya estaban. Además, las variedades de una misma planta se contaban como especies distintas.

Por qué importa

Desde Linneo, el nombre de una especie sirve para llamarla y la descripción va aparte. Quedó resuelto un problema práctico. El nombre ya no tenía que hacer dos trabajos a la vez.

Con la frase larga, el nombre crecía cada vez que aparecía una especie parecida. Una palabra que solo sirve para llamar no necesita crecer. De distinguir se ocupa la descripción, que sí puede alargarse.

La segunda palabra, además, quedó libre. Podía describir un rasgo o no hacerlo. Linneo llamó a una planta Solidago canadensis: la segunda palabra dice de dónde viene, no cómo es. Otras salieron de una persona o eran palabras nuevas.

Un nombre así es corto y es el mismo en todas partes. El pez de Artedi es «whiting» para un inglés y merlán en español, pero Merlangius merlangus para los dos. Un estudio moderno sobre los nombres científicos sitúa ahí la novedad de Linneo, más que en las dos palabras. La ciencia occidental las adoptó pronto y de forma casi general.

Quién era

Linneo estudió medicina en Suecia. De joven pasó unos meses, de mayo a octubre, de viaje por Laponia. Después vivió unos años en Holanda, donde publicó varias obras y cuidó una colección de plantas.

De vuelta en Suecia fue profesor de medicina y botánica en la universidad de Upsala. Allí retomó un proyecto que traía de antes: un catálogo de todas las plantas conocidas. Lo preparó en hojas de papel sueltas, un cuadernillo por género, para poder añadir especies y cambiarlas de sitio.

Qué se sabe hoy

El nombre de dos palabras sigue en uso para plantas y animales. Una revisión reciente dice que el sistema no es perfecto, pero que su larga vida prueba su utilidad.

Las normas para formar esos nombres se pusieron por escrito mucho después de Linneo, en reglamentos internacionales que hoy ponen muy pocos límites a la palabra que se elige. Los nombres científicos siguen siendo cortos y los mismos en cualquier país, cosa que no ocurre con los nombres populares.

Lo que se discute

Linneo no inventó el nombre de dos palabras. Según el estudio moderno ya citado, otro autor lo usaba de forma ocasional décadas antes. Tampoco lo quería como único nombre: debía acompañar a la frase que describe, no sustituirla. Lo que hizo fue ordenarlo, darle forma y difundirlo.

Sus reglas se conocen aquí por una traducción inglesa posterior que mezcla el texto con comentarios del traductor, y esa versión lo llama «el primero» por las frases, no por las dos palabras.

Antes y después

  1. 1691Jung usa nombres de dos palabras, pero solo de forma ocasional.
  2. 1738Artedi da al merlán, el «whiting» de los ingleses, un nombre latino de catorce palabras.
  3. 1746Linneo, ya profesor en Upsala, retoma su proyecto de una flora universal.
  4. 1753Linneo publica Species plantarum, su catálogo de las plantas del mundo.
  5. 1905Primera edición del código internacional para los nombres de los animales; el de las plantas llega en 1906.

Fuentes

  1. Linnaeus C (Carlos Linneo). The elements of botany .. Being a translation of the Philosophia botanica, and other treatises of the celebrated Linnaeus (Parte II, cap. VIII, «Of specific differences», secciones CCLVI-CCLXXVI; extracto) [Internet]. Internet Archive (obra original, traducción inglesa); 1751 (Philosophia botanica) [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://archive.org/details/elementsofbotany00rose
  2. Heard SB, Mlynarek JJ. Naming the menagerie: creativity, culture and consequences in the formation of scientific names. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. 2023. doi:10.1098/rspb.2023.1970 PMID: 37909078
  3. Siddell SG, Smith DB. Binomial names for virus species: the rediscovery of an old idea. The Journal of general virology. 2025. doi:10.1099/jgv.0.002102 PMID: 40489216
  4. Müller-Wille S, Charmantier I. Natural history and information overload: The case of Linnaeus. Studies in History and Philosophy of Science Part C: Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences. 2012. doi:10.1016/j.shpsc.2011.10.021 PMID: 22326068

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