Cómo funciona
Una célula no solo mueve iones y moléculas pequeñas a través de su membrana. También necesita sacar y meter moléculas y partículas grandes. Una partícula de ese tamaño no cabe por la membrana, aunque la célula ponga energía. La solución es el transporte en bulto: rodear la carga con un trozo de membrana y desplazarla dentro de esa envoltura.
Para entrar, la membrana plasmática se hunde hacia dentro y forma un bolsillo alrededor de la partícula. El bolsillo se estrecha, se desprende y queda como una vesícula, una bolsa cerrada de membrana que flota en el interior de la célula. Eso es la endocitosis. La exocitosis recorre el mismo camino al revés.
La carga que va a salir ya está dentro de una vesícula. Esta se desplaza hasta la membrana plasmática y se une a ella. Su membrana se fusiona con la cara interior de la membrana plasmática, la envoltura se abre hacia el exterior de la célula y el contenido pasa al espacio extracelular.
En el caso de las proteínas destinadas a salir, la vesícula tiene un origen concreto. Los ribosomas, las estructuras que fabrican proteínas, se agarran al retículo endoplasmático rugoso, una red de canales de membrana. Allí la proteína se libera en un canal y puede recibir azúcares, paso llamado glicosilación. Después viaja en una vesícula hasta el aparato de Golgi.
El aparato de Golgi es una pila de discos membranosos aplanados que clasifica, modifica y reenvía lo que recibe, como una oficina de correos. Una de sus caras recibe las vesículas del retículo. Los productos se reparten por la pila y salen por la cara opuesta, empaquetados en vesículas nuevas. Si el producto está destinado al exterior, su vesícula se dirige a la superficie de la célula, se fusiona con la membrana y la carga queda secretada, es decir, liberada fuera.
La exocitosis también devuelve a la superficie la membrana que antes entró. Cuando una vesícula de endocitosis cumple su función, su membrana se funde con la membrana plasmática y vuelve a formar parte de ella. Algunas vesículas cruzan incluso la célula entera con moléculas pequeñas y las liberan por el lado contrario, un trayecto llamado transcitosis.