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Publicado: 27-07-2002
Sofía de Teresa Trueba, México D.F. Facultad de Ciencias UNAM
Wallace vivió en la época de la Inglaterra Victoriana, y en su tiempo fue una figura universal dentro de los ámbitos culturales y políticos además de ser un personaje importante en el campo de la ciencia
La contribución de Wallace a la biología no se limita a la Teoría de la evolución: hizo importantes contribuciones en entomología, sus estudios sobre mimetismo y coloración críptica en animales y plantas son también muy importantes, y en biogeografía su obra La distribución geográfica de los animales (1876) es un clásico.
Sus ideas acerca de influencia de las glaciaciones y el clima en la distribución de los organismos han sido contribuciones importantes en biogeografía histórica; en geología, su teoría del efecto de la erosión glacial en la formación de valles y lagos es su principal aportación; además, Wallace publicó varios ensayos sobre la evolución de la humanidad, las razas humanas, etnografía y antropología (no todos ampliamente aceptados). En un artículo sobre expresiones de la boca y gestos al hablar, también esbozó una teoría sobre el origen del lenguaje.
Quizás algunas de las razones que han contribuido a su olvido fue el hecho de que a Darwin se le asignara el crédito absoluto sobre el descubrimiento de la selección natural como instrumento de la evolución y su contradictorio eclecticismo en otras fases de su actividad intelectual: perdió mucha credibilidad ante sus contemporáneos cuando escribió sobre la evolución humana, en particular de las capacidades intelectuales y morales del hombre.
Wallace nació en la época previctoriana, leía mucho, y viajó por varios lugares de Gran Bretaña; luego se interesó por la naturaleza y leyó los Principios de geología de Lyell, y El viaje del Beagle de Darwin, además de otras obras científicas importantes.
El libro Vestigios de la historia natural de la Creación de Robert Chambers le interesó mucho y curiosamente fue éste trabajo el que ayudó a abrir camino para la aceptación de la teoría de la evolución; se piensa que después de ésta lectura, Wallace comenzó a pensar en el problema del origen de las especies.
Posteriormente, viajó a América como recolector profesional en compañía de Bates; según Bates, el propósito específico del viaje era recolectar objetos para ellos mismos y depositar los duplicados en Londres para sufragar sus gastos, además de reunir evidencias que contribuyeran a la resolución del problema del origen de las especies. Permaneció en Brasil cuatro años recolectando insectos, aves y plantas entre otros organismos. Luego visitó Río Orinoco y Uaupés, pero se incendió el barco en el que viajaba con todas sus colecciones y perdió la mayor parte de las posibles evidencias de la evolución de las especies y la existencia de la selección natural; debido a esto, no podía declararse abiertamente como evolucionista, ni tampoco podía hacerlo a través de sus escritos pues sentía que no tenía las evidencias necesarias. Sin embargo, estaba preparado para entender e interpretar sus hallazgos.
En otra ocasión viajó al Archipiélago Malayo y se dio cuenta de las peculiaridades que presentaban muchas aves, monos, mariposas y otros organismos, y demostró cómo el Amazonas y el Río Negro constituían barreras en la distribución de varias especies. En ésta ocasión, Wallace sí hizo públicas sus ideas, y esto es muy importante porque reveló sus tendencias evolucionistas frente las sociedades científicas; esta es la etapa más importante de su vida.
Wallace comparó la información de Brasil con el Archipiélago pensando en el problema del origen de las especies, y escribió sus dos artículos más importantes relacionados con la teoría de la evolución, y sobre todo, a su regreso publicó su trabajo más importante sobre este viaje, El Archipiélago Malayo, describiendo un resumen de la historia natural de cada grupo de islas, la compleja geografía del Archipiélago, que incluye observaciones antropológicas sobre las diferencias de razas de los habitantes de las islas, expresando sus ideas evolucionistas.
Wallace define los límites de la distribución geográfica de la biota de Borneo, Sumatra, y Java (asiáticas) y Celebes (australiana); esta línea imaginaria se conoce actualmente como la Línea Wallace; a partir de ese momento, la mayor parte de su trabajo en el campo de la biología se dirigió fundamentalmente a la Teoría de la evolución, con particular atención a los hechos que revelan la distribución de los organismos.
Los principales enunciados de Wallace son de carácter geográfico y geológico, y están relacionados con la distribución espacio temporal de las especies y grupos taxonómicos de mayor jerarquía: el primer enunciado es que en geografía ninguna especie o género se encuentra en dos localidades muy distantes sin ser hallado en localidades intermedias, y que en geología, la vida de una especie o género no ha sido interrumpida porque ningún género o especie se ha originado dos veces; de esto deriva su segundo enunciado: cada especie se ha originado coincidiendo tanto en espacio y tiempo con otra preexistente y cercanamente relacionada.
Como Wallace consideró lo anterior como el anuncio de su teoría y no como el desarrollo, se enfocó a dar muchas pruebas de los dos enunciados; algunas de ellas tienden a demostrar la superioridad de escoger una clasificación evolutiva (tal y como lo hacemos actualmente) a una arbitraria, a demostrar como las faunas pueden evolucionar en aislamiento geográfico, es decir, cómo los organismos están estrechamente relacionados con su origen geográfico, y a señalar la progresión en el registro fósil, además de la presencia de órganos rudimentarios como argumento en contra de la teoría creacionismta.
Posteriormente, escribió el ensayo sobre la tendencia de las variedades:
1º Hay un principio general en la naturaleza que ocasiona que muchas variedades sobrevivan a la especie parental y que dan origen a variaciones sucesivas, alejándose cada vez más del tipo original.
2º El tamaño de las poblaciones de una especie no está determinado por su potencial reproductivo, sino por los obstáculos que se le presentarán al crecimiento potencial de la población.
Sin embargo, el artículo de Wallace (que también niega la intervención divina, presenta una visión secular sobre el origen de las especies y puntualiza que dicho fenómeno se debe a la selección natural, además de argumentar en contra de otras teorías enunciadas anteriormente) fue ignorado por la comunidad científica porque muchos pensaron que sólo especulaba y necesitaba más evidencias.
Wallace no es el precursor de Darwin porque a diferencia de éste último (además de las razones obvias que ya hemos discutido tantas veces en clase), no estaba del todo de acuerdo con que las observaciones en animales domésticos podían ser aplicadas al estudio de la naturaleza; aparentemente por ello en parte no usó el término de “selección” en su ensayo. Además, no pensaba que pudiera existir la selección sexual, y en consecuencia, no mencionaba ninguno de los dos argumentos centrales de la teoría darwiniana.
Otra diferencia importante es que Wallace primero apoyó la teoría de caracteres adquiridos por uso y desuso de órganos de Lamarck, pero lo coloca en un contexto distinto diciendo que “se pueden obtener resultados similares por la acción de principios que están en constante funcionamiento en la naturaleza”. Por el contrario, al no encontrar mejores argumentos, Darwin sí apoyaría las ideas de Lamarck a lo largo de su carrera.
Además, Wallace relacionaba estrechamente la evolución con el hombre y el trabajo taxonómico, mientras que Darwin lo hacía con la reproducción animal y el trabajo taxonómico: el pensamiento poblacionista de ambos autores tiene diferentes orígenes.